Una web a la altura de sus fotos.
Fanatic Guitars fotografía cada instrumento con una sesión completa: la guitarra en su estuche abierto, con amplificadores de fondo y la misma luz cálida, y después cada detalle por separado. Esas fotos viven en su Instagram, pero su web abre con un banner de ofertas y una foto de catálogo de otra marca. El objetivo era una web donde sus guitarras se vean como en sus fotos y que haga todo lo que hace la suya: catálogo, filtros, segunda mano, ofertas, marcas, taller, cuenta, bolsa y dos idiomas.
Un concierto, no una galería.
La tienda pedía concierto, no galería. El fondo es el negro de su sala de amplificadores y el color lo pone cada guitarra con su estuche: carmesí en las Gibson, mostaza en las Fender, verde en la Heritage. Archivo ancha y en mayúsculas solo aparece en los momentos de escenario: el nombre de la guitarra, el cartel y la dirección de la tienda. El relato de cada instrumento va en Caslon cursiva, como el certificado que viaja dentro del estuche. El catálogo va en blanco, como las tiendas de los fabricantes.